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Digestión de cubiertas en la empresa

Hablemos de crear portadas de libros 😀

Cuando desde editorial Bestia Negra hablamos con Ricardo Peregrina para sacar el primero de los recopilatorios de la serie que publica en El Jueves: «Horario de oficina», este nos mandó unos bocetillos de cómo tenía pensada él la cubierta.

Esos bocetos se inspiraban claramente en las cubiertas y portadas de libros de empresa y marketing que inundan las baldas de las librerías.

La verdad, la idea nos moló cantidad aunque necesitaba trabajo. También nos presentó tres propuestas de posible título para el recopilatorio:

  • Mi jefe es idiota
  • No te quejes, que al menos tienes trabajo
  • Técnicas de DiGestión de marrones en la empresa
No te quejes, que al menos tienes trabajo. Título y portada alternativa de "digestión de marrones en la empresa" editado por editorial Bestia Negra
Mi jefe es idiota. Título y portada alternativa del libro "Digestión de marrones en la empresa" de Ricardo Peregrina
Versión preliminar del diseño de portada de "digestión de marrones en la empresa"

Hicimos una encuesta entre un gran número de personas, tres, para decidir cual era el mejor título y nos decidimos por «Técnicas de DiGestión de marrones en la empresa».

Nos pusimos entonces a bucear en las entrañas de las webs de editoriales de este tipo de libros e hicimos unas cuantas visitas a liberías generalistas.

Todo para empaparnos con la gran calidad gráfica, el increíble diseño editorial que jalonan esas maravillas del arte moderno que son las cubiertas de libros de marketing y managment.

Tenemos fotos que lo demuestran…

Estantería de la sección de economía y empresa de una librería
Sección de libros de economía y empresa de una librería

Crear portadas de libros: cuándo la inspiración obra el milagro

Realmente nos empapamos de este estilo de diseño, nos hicimos uno con la temática, trascendimos nuestro ser y nos convertimos en expertos del marketing y la gestión empresarial…

Estuvimos a punto de dejar la editorial para montar nuestra propia criptomoneda e invertir en Bitcoins, pero al final concluimos que nos debíamos a Ricardo Peregrina y a nuestros lectores, y…

… le pasamos todo ese material a nuestro diseñador, Fernando Fuentes, junto con los cacahuetes de su ración semanal de comida y le dio al botón de Photoshop «crear portadas de libros y propuestas de diseño de cubierta» y el ordenador parió tres posibilidades.

La primera, inspirada en los manuales universitarios y los libros más ladrillo de empresa.

Cubierta alternativa para el recopilatorio de Ricardo Peregrina

La segunda, basada es esos libros para emprendedores escritos por esas personas que no nos merecemos, esos enviados del cielo que dedican parte de su tiempo a contarnos las loas del capitalismo y del Loan Managment: los gurús económicos.

diseño de cubierta alternativa para el recopilatorio del jueves editado por Bestia Negra

Y la tercera, más libre, también inspirada en ese tipo de libros, pero los de la modalidad amable «misterwonderfulesca».

Versión inicial de la portada del libro de empresa y humor satírico Digestión de marrones en la empresa

Nuestro creador de portadas bien alimentado se pone manos a la obra con el diseño de la cubierta

Miramos de reojo a nuestro diseñador, ocupado comiéndose las cascaras de los cacahuetes, y le mandamos las propuestas de diseño a Ricardo, esperando que no nos las tirara a la cabeza.

Cuando ya no nos quedaban uñas e íbamos por el codo, recibimos la respuesta de Peregrina: le gustaba la idea de la tercera propuesta para desarrollarla.

Nos miramos entre nosotros incrédulos y decidimos darle esa tarde unos pistachos junto a los cacahuetes a nuestro diseñador como premio.

Al cabo de unos días nos llegó al mail la cubierta dibujada por Peregrina…

¡Cojonuda! Pero como le habíamos dicho que nuestro diseñata era un especialista en letras, tipografías y lettering, y se lo creyó el muy ingenuo, nos dejó la labor de cerrar el diseño del título.

diseño de portada sin leterring, es decir sin el diseño de las letras para la portada del libro

¡Maldición! Habría que añadir almendras a los cacahuetes y los pistachos. Pero le pasamos el marrón a nuestro querido diseñador que se puso manos a la obra.

Primero buscó una tipografía medianamente adecuada para, photoshop mediante, hacer un primer boceto del lettering. Una vez con el boceto bien encarrilado imprimió la cubierta junto el título y utilizó una herramienta de alta tecnología que nos dicen que es habitual entre los dibujantes, el lápiz, para arreglar los problemas del boceto.

Aunque nosotros lo veíamos bien, pero cuando se lo dijimos a Fernando dejó los cacahuetes y casi se nos come un dedo.

proceso de letering dibujando la tipografía a mano

Ultimando el proceso de crear la portada de Digestión de Marrones en la empresa

Una vez Fernando estuvo contento con el lettering dibujado, se empeñó en usar un escáner y digitalizarlo. Decía que había que vectorizarlo.

Le miramos como si supiéramos de qué estaba hablando y le dimos una ración extra de cacahuetes, todavía nos dolía el dedo de la última vez.

Crear portadas de libros: segundo paso del letering digitalización de las letras hechas a mano

Ya con el lettering completado y nuestras extremidades a salvo, solo quedaba integrarlo en la ilustración de cubierta y añadir los últimos detalles, como la contra y las solapas.
Y he aquí nuestra cubierta completa de DiGestión de marrones en la empresa del genial Ricardo Peregrina.

Así que ya sabéis crear portadas de libros requiere de mucha investigación, trabajo en equipo, cuidado en cada fase, detalle en cada proceso y una tonelada de frutos secos.

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2177

vista de marte. Ilustración relato ciencia ficción 2177

La fiesta sigue, parece que la gente no se cansara nunca. A través de las ventanas puedo ver cómo nos vamos acercando al ascensor espacial, los pilotos verdes parpadean lánguidamente a través de los kilómetros de cable. Salgo al fresco, me sujeto en la barandilla y me giro para mirar el Olimpo, las luces de las ciudades tiznan de amarillo la falda de la montaña. En el cielo todavía se puede ver, cada vez más baja, una luz azul, la más brillantes de todas las estrellas, Tierra. Me entra un ataque de morriña, hace mucho que no lo piso. Escucho la puerta abriéndose detrás de mí y cómo la música del interior se escapa hasta el cielo marciano.

—Te he traído una copa.
—Gracias —digo mientras cojo el vaso que me ofrece mi nieta Julia—, estaba mirando Tierra.
—¿Si? Qué raro que todavía no tengas un telescopio. Venga, imprimamos uno para poder verlo mejor.
—Déjalo, me gusta verlo con mis propios ojos…
—Como quieras —me dice mientras casi se pone de rodillas para poder darme un ligerísimo beso en la mejilla. Nunca me acostumbraré del todo a la altura de los nacidos en Marte.

Me deja solo y me pongo a pensar en lo paradójico de la frase «me gusta verlo con mis propios ojos». No llevo la cuenta, pero creo que se trata de mi cuarto par, ya no son los ojos con los que nací y que me acompañaron hasta los 70, al igual que mi corazón me lo cambiaron hace tres años por sexta vez… Realmente no me queda ninguna parte del cuerpo sin cambiar o modificar. Es el precio por la eterna juventud, pero teniendo en cuenta que cada generación de órganos impresos es mejor que la anterior se trata de un precio realmente pequeño.

Un relámpago ilumina todo el cielo, sin nubes no sé qué puede ser. Me giro y veo una enorme bola de fuego allí donde debería estar una de las carlingas del ascensor. Hago zoom y activo la realidad aumentada mientras alrededor de mí se arremolinan los invitados de la fiesta que salen a ver qué está pasando. Justo en ese momento nos llega el sonido de la explosión atemperado por la distancia, pero aun así ensordecedor. La capa de información visual todavía no está actualizada, sigue diciendo «Carlinga b-14 – aprox. 15.000 inmigrantes a bordo. ¿Quiere saber más sobre la carga?»
Los gritos y murmullos alrededor mío no me dejan concentrarme. Reduzco mi percepción auditiva mientras busco alguna otra capa de información que sea útil. Entonces aparece con tanta fuerza que tengo que apagar todos mis sentidos y aun así los veo como unas letras en llamas en lo más profundo de mi consciencia.
«Los hijos de Adán reivindicamos la explosión de la Carlinga b-14. Sus ocupantes habían perdido el derecho a ser considerados seres humanos al escuchar al becerro de oro de Marte y sus blasfemias transhumanistas.»

A mi alrededor algunos no han sido tan rápidos en cerrar sus sentidos, los jóvenes siempre están con todas las capas abiertas al máximo, y les sangran los oídos y se convulsionan en el suelo. Lloro de impotencia mientras me arrodillo ante mi Julia y le sujeto la cabeza hasta que se le pasa.

—Abuelo… ¿qué ha sido eso?
—Fanáticos, otra vez fanáticos —le digo mientras me acuerdo de mi 24 cumpleaños y de la caída de unas torres por televisión. La risa se mezcla con las lágrimas mientras pienso en la triste ironía de que la historia se repita precisamente el 11 de septiembre en el que celebro mis 200 años.